viernes, 6 de marzo de 2026

Un “Piema” para recordar las cifras de π

Un “Piema” para recordar las cifras de π

Desde hace tiempo siento una particular fascinación por el número Pi (π). Como muchos aficionados a las matemáticas, me intriga su naturaleza: un número que aparece en innumerables fórmulas relacionadas con círculos y fenómenos físicos, y cuya expansión decimal continúa indefinidamente sin repetirse. Sabemos que comienza con 3.1415926535…, pero sus cifras siguen extendiéndose sin final.

En más de una ocasión, en momentos de curiosidad o simple entretenimiento intelectual, he intentado explorar distintas maneras de relacionar π con otras ideas matemáticas. Por ejemplo, obtuve una fórmula —algo compleja— que lo vincula con los números primos y sus potencias. Pero más allá de ese tipo de curiosidades matemáticas, también me interesó abordar el número π desde un terreno más lúdico: la memoria y el lenguaje.

Así surgió una pequeña idea: intentar construir un recurso mnemotécnico que permitiera recordar una larga secuencia de sus cifras.


Un pequeño experimento entre matemática y poesía

La idea era simple. Si cada palabra de un texto tuviera un número de letras equivalente a un dígito, entonces bastaría con contar las letras de cada palabra para reconstruir una secuencia numérica.

En este caso, el número de letras de cada palabra corresponde a los dígitos de π:

  • 3 letras → 3

  • 1 letra → 1

  • 4 letras → 4

  • 5 letras → 5

  • etc.

Cuando una palabra tiene 10 letras, se interpreta como el dígito 0.

A partir de este principio me entretuve componiendo un pequeño poema —o más bien un “Piema”— que permitiera recordar una larga cadena de cifras del número π. Con el tiempo, el texto comenzó a circular en algunos sitios de internet y terminó apareciendo citado en páginas dedicadas al propio número π.


El Piema

Voy a amar a solas, deprimido
no sabrán jamás que sueño hallarte,
perímetro difícil, escondido
que en mis neuronas late...
Oscuro el camino para ver
los secretos que tú ocultas
¿hallarlos podré?...
Desconozco tu relación perfecta…
sabe a aleatorio suspiro,
a exacta secuencia sin eternidad,
calamidad con sentido,
¡magia y casualidad!
Sufro bastante tu arrogancia desmedida,
exhausto, sigo avanzando,
— ¡Dios, dáme otros dígitos!
— ¡No soy Matemático!
intento resolver... y pierdo ...
pero —entusiasta— siento el infinito mágico,
la enigmática relación diabólica...
¿Demasiado misterio?
¡locura de dragones románticos sin Luna!
mientras yo —poeta— sin Musa ya y ...
y perdido insinuando locura
¡ríndote pleitesía!


Las cifras que esconde

Si se cuentan cuidadosamente las letras de cada palabra del poema, se obtiene la siguiente secuencia:

3.1415926535 8979323846 2643383279 5028841971 6939937510
5820974944 5923078164 0628620899 8628034825 3421170679

En total, el “Piema” permite reconstruir más de cien cifras de π, comenzando naturalmente por el 3 inicial.


Un juego entre memoria y matemáticas

Este pequeño experimento nació simplemente como un pasatiempo: una manera de combinar la curiosidad matemática con el gusto por las palabras. Sin embargo, también ilustra algo interesante: las matemáticas no siempre viven únicamente en fórmulas y demostraciones. A veces pueden aparecer en un verso, en una historia o en una simple regla mnemotécnica.

Al final, memorizar π puede ser un desafío… pero también una excusa perfecta para dejar que la imaginación y los números dialoguen por un momento.



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